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SOCIEDAD

PINCELADAS HISTORICAS
DE LA SOCIEDAD DEPORTIVA GOIERRI


Aunque todavía no se sabe a ciencia cierta cuando se fundó la Sociedad Deportiva, sus orígenes tuvieron que ser anteriores al comienzo de la Guerra Civil en 1936.

Posiblemente tuviera dos antecedentes en quien mirarse. Por un lado el Club Deportivo Irimo fundado el 30 de noviembre de 1925 con don Francisco Alcorta como presidente, y el Grupo Alpino Txindoki, por el otro, fundado el 24 de septiembre de 1935 con don Benito Pérez como presidente.

Estas dos asociaciones estuvieron ligadas a la montaña y entre sus sus objetivos primordiales se encontraba “el fomento de los deportes entre sus asociados con exclusión de todos aquellos juegos llamados de evite y azar y con la prohibición de discusión alguna en su domicilio social de todo asunto de política y religión…”.

El caso es que enseguida llegó la Guerra Civil y todo se paralizó. Al finalizar la contienda, tímidamente se comienza a hablar de actividades deportivas. Así, en octubre de 1940, en plena guerra europea, el alcalde de Urretxu tramita ante el Gobernador Civil una instancia del Club Goyerri Sport para “reanudar las actividades deportivas”.

Pero ya hay algunas diferencias con la situación anterior. Si los anteriores clubes eran eminentemente montañeros, ahora en un primer momento la Sociedad Goyerri se volcará en la pelota. Y tal era así que en junio de 1943 la Federación Española de Pelota vasca le concede la celebración del Día e la Pelota Vasca en toda España a celebrar el 27 de junio “en premio a la fervorosa afición existente y fecunda labor realizada por la Sociedad Deportiva Goyerri”.

Fue, pues, la pelota el primer y principal punto de apoyo. No es de extrañar que más tarde surgiera el Campeonato Goierri de Pelota (año 1962), o la organización del Interpueblos, amén de cantidad de festivales de pelota.
        
        Otro deporte que pronto se menciona en los documentos, aunque más tarde y sin llegar a la categoría de la pelota es el de la tirada al plato, luego los cazadores no deberían andar muy lejos.

        Seguidamente aparece el ciclismo y la Sociedad Goierri ahí ha dejado y sigue marcando su impronta con la Vuelta al Goierri, fundada, organizada y animada por la Sociedad.

        Será el año de 1970 cuando la Sociedad Goyerri mande un memorial al Ayuntamiento explicando sus actividades deportivas en el pueblo al objeto de pedir la pertinente subvención. Gracias a él sabemos qué actividades tocaban. Al igual que hicieron ellos en su exposición, la enumeración va alfabética:

-         Baloncesto
-         Caza
-         Ciclismo
-         Fútbol
-         Montaña
-         Pelota
-         Pesca

Actividades que han llegado hasta nuestros días.

Pero organizar todo este tinglado no era fácil. La audacia y a su vez paciencia, de los primeros integrantes del Goyerri Sport en una época difícil y dura, donde todo estaba reglamentado y en donde se tardaba más tiempo en pedir permisos que hacer deporte tuvo sus frutos. Ya para mediados de los años cuarenta la Sociedad Deportiva Goyerri aparece como una sociedad administrativamente organizada, ordenada y por supuesto, eficaz. Incluso se pueden permitir el lujo de publicar sus “Saludas”, algo impensable en aquel entonces.

A principios de los años 50 la Sociedad cambió de domicilio social. Parece ser que fue el año de 1952 cuando se trasladó a lo que anteriormente había sido el Casino, lugar que nosotros hemos conocido como local del Goierri y conocido más tarde como el Gazteleku.

Más tarde, creo que en el año 1979 se trasladó a su actual domicilio Labeaga 12.

Sin embargo decir Goyerri no significaba solamente hablar de deporte. La Sociedad durante más de cuatro décadas, que se dice fácil, lo fue todo. Tanto valía para un roto como para un descosido, verbigracia: organizaba sus propios campeonatos de mus, fiestas benéficas para ayudar en desgracias, creaba la Quincenal Cultural y Deportiva (año 1972), amén de celebrar la tradicional fiesta anual de la Sociedad.

Y, por supuesto, no podían faltar los homenajes a personas ilustres como el que en julio del año 1971 se tributó en Santa Bárbara a Jerónimo Iturbe, el recordado Agiñeta.

        ¿Que cómo se cocinaba todo esto y saliera bien durante tanto tiempo?. Pues basicamente con tres ingredientes: Deseo de superar una miseria en tiempos de privación; unas ganas totales de trabajar desinteresadamente a favor del pueblo y como lugar de escape a las duras condiciones políticas y sociales de los años cuarenta; y, por supuesto, con dinero.

        De todas formas, ese dinero, necesario para cualquier actividad de la vida, y del que se carecía en aquellos tiempos, lo sacaba el Goyerri de las aportaciones económicas que periódicamente le suministraba el Ayuntamiento, y cómo no, de la multitud de rifas, festivales, cuotas de socios y el empleo de la propia sociedad como lugar gastronómico como se financiaba la Sociedad Deportiva.

        Por eso cuando se estudie a fondo el fomento y desarrollo del deporte del siglo XX en Villarreal y Urretxu, será del todo indispensable conocer al Goierri, sin poder distinguir durante mucho tiempo, por lo menos más de 40 años, si el deporte era obligación de fomento municipal o afición de un grupo de particulares.

        Pero eso ya no es así, los tiempos cambian, el asociacionismo en general no disfruta de sus mejores momentos y al paso veloz que va la vida, se hace necesario enseñar a nuevas generaciones que supieran lo que es esfuerzo y entrega, y lo que es más difícil, que se aplicaran a ese trabajo desinteresado y animoso en favor del deporte. Tan duro como ganar una medalla a nivel individual, pero creo que merece la pena porque ganará el pueblo, la colectividad.

Colaboración de Koldo Argandoña. Archivo Municipal de Urretxu



 
 
 
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